Avilés me esperaba y era una cita a la que no podía dejar de asistir.
Mi chiqui, mi hermana, estaba justo delante del autobús esperándome para darnos ese abrazo donde el mundo deja de existir, solo nuestros ojos encontrándose, nuestra sonrisa que lo dice todo y ese beso que hace que la rueda vuelva a girar, otra mirada, otra sonrisa sin soltarnos, otro abrazo, una frase entrecortada "ya estas aquí" "ya estoy aquí"...... pasan los minutos y poco a poco la gente que nos rodea vuelve a tomar vida (pero no mucha, solo la justa).
mi niño, mi pequeño desde su coche atrae mi atención, es tan tan bonito, es tan tan despierto, es tan tan simpático.... es tan tan todo, porque es un trocito de mi también, como su mami. el papa asiste a la escena acostumbrado ya a nuestros saludos y resignado a esperar esos m
inutos que se le deben hacer eternos.
Mientras llegamos a casa, puesta al día de las ultimas novedades, pero tenemos novedades, hablando todos los días incluso varias veces, y conectando la cam a la mínima oportunidad?, si claro que hay novedades, Esther y yo siempre tenemos una confidencia pendiente, un beso esperando y esperado, una mirada sonriente, un proyecto que compartir, un cotilleo que susurrarnos al oído.
Esther, ya lo dije en otro post, es lo mejor que me regalo la naturaleza en mi infancia y sigue siendo igual de importante en mi adultez.
Hemos paseado por nuestras calles de adoquines, por los soportales mas maravillosos que podían resguardarnos de la casi siempre presente lluvia asturiana, nuestro orbayo.
Hemos sido cómplices comiéndonos ese croissant de chocolate a medias.
Nos hemos encontrado con esa gente de infancia, que una vez mas recuerda con una sonrisa a la trini, su trini, nuestra mami, con esa sonrisa agridulce que todos la recordamos por ser tan especial.
Pero sobretodo le hemos dado una paliza al sofá oyente mudo de todas nuestras charlas.
Pablo se ha encontrado de repente con una mami postiza que le contaba mil historias que el escuchaba pacientemente con su carita inocente, ha recibido tres meses de mimos y besos concentrados en tres días.
Claro que el pobre ya esta acostumbrado a oír la voz de su tía por los altavoces del pc, creo que estaba extrañado de ponerle cara a la voz.
la sidra y el mar tendrán que esperar, el tiempo no acompañaba para muchas salidas con el canijillo, aunque el mar tenia que estar precioso con olas de varios metros gracias al temporal y olas estrellándose contra "la peñona" con furia y rabia, armando un gran estruendo cada vez.
las fabes con almejas, ricas, hechas con todo el cariño de hermana que podían llevar.
Vuelvo con la maleta mas ligera de esas cosas que pesan y llena de cosas que nos sacan esa sonrisa al recodar y con intención de volver pronto, muy pronto, porque hay un niño que espera las historias de su tía, una hermana con la que compartir horas tejiendo lanas, charlas y vidas, un cuñado paciente que sonríe al ver a su media naranja feliz, haciéndose a veces casi invisible para disfrutar de la escena sin romper la magia, gracias a ti también cuñado, tu también eres un sol
María Rosa dijo...
Gracias Majo por tus comentarios, ando un poco desaparecida en el msn, tengo mucho trabajo, voy a tratar el fin de semana de conectarme un rato. Hermosas las fotos de tu sobrino, espero que se crie lindo y que lo disfrutes.
Besos. María Rosa
13 de diciembre de 2007 a las 2:22
Anónimo dijo...
Gracias por visitar mi blog. Había gatos en la granja, pero me olvidé de sacarles fotos. Tu sobrinito está muy lindo.
Besotes Cami
17 de diciembre de 2007 a las 2:33
María Rosa dijo...
Paso a dejarte mis más sinceros deseos de felicidad para este año y espero que disfrutes estas fiestas junto a tus seres queridos.
Un abrazo. María Rosa
23 de diciembre de 2007 a las 0:53
Anónimo dijo...
Feliz Navidad y Año Nuevo también.
Besotes. Camila
24 de diciembre de 2007 a las 3:40