hace 1o días volví a mi pueblo.
Volver al piso de mi infancia a pasar unos días tiene lo suyo y a ratos me sale una sonrisa.
Primero el piso ya no está como en mi infancia. mi padre cambió muchas cosas y casi no quedan ni muebles.
Pero el primer impacto lo siento desde que abro el portal.
Aunque he entrado varias veces, tampoco tantas en los 30 años que hace que deje de vivir allí, siempre me parece mucho más pequeño que mi recuerdo.
lo mismo pasa con el ascensor que era enorme, ahora no es de los pequeños pero mi hermana me ha confirmado que al cambiarlo lo hicieron por uno de tamaño mas normalito.
el gran impacto es al entrar de noche y buscar la llave de la luz.
Son rellanos grandes, de seis puertas y antes solo había un interruptor en medio de una pared a mitad de camino de todos los vecinos.
Al salir del ascensor giro sin pensar y mi mano va directa al .... al.... donde narices esta el interruptor? palpo en la oscuridad una de esas placas de plástico que sustituyen enchufes e interruptores.... mierdaaaaaaaaaaaaaa me lo han cambiado de sitio.
Mi neurona todavía tiene alguna idea buena y vuelvo sobre mis pasos para encontrar el interruptor en el sitio lógico.... osea, al lado de la puerta del ascensor, para no salir a oscuras.
Abro la puerta de casa y mi mano vuelve a buscar el interruptor esta vez de la entrada y.... donde narices esta?
en mi infancia y durante todos los años que viví en ese piso los interruptores estaban altos a la altura de la cabeza o del hombro..... bajo buscando hasta que lo encuentro en la altura normal ahora.... pero esta la casa de mi infancia, y en mi casa los interruptores estaban altos.
Vuelvo cada noche a casa y cada noche tengo la misma pelea con las luces, van ya 10 días, claro que diez días no pueden borrar los hábitos de 16 años.
Una de mis amigas-vecinas, la que vivía justo enfrente de mí 30 años después vive unos pisos más abajo así que casi cada noche me manda un sms o me llama "estoy preparando el café" y entre café y cigarros vamos hilvanando recuerdos de infancia, con puestas al día... y cada noche al subir... vuelvo a buscar el interruptor de la luz.
Mi parque, las meanas ya no es mi parque, lo han cambiado tanto que casi no lo reconozco.
Mi calle si es mi calle pero han abierto muchas calles al lado así que de repente me siento perdida sabiendome a escasos metros de mi destino.
Aunque ya no queda nada de mi madre... a cada rato vuelve a mi algún recuerdo de mi madre, sentada viendo la tele vuelvo a vivir aquellas tardes de sábado de invierno compartiendo naranjas hasta dejar encima de la mesa un cerro de cascaras.
La mayoría de las tiendas emblemáticas hace tiempo que no existen o que han cambiado su apariencia, sin embargo sigue ahí el estando de eloina que ya no lo lleva eloina..
y luego otra cosa, de repente me encuentro con algún vecino de los "emblemáticos" en el portal o por los alrededores y me suelta un "holaaaaaaaaaa mariajose, cuantos años sin verte" y se me queda cara de champiñon... quien coño es esta? porque es que ni idea ehhhhhhhhhhhhhhh claro, las vecinas que antes tenían 40 años ahora tienen 70 y no.... no las saco, pero es que me dicen nombres, me dicen piso y yo sigo con cara de champiñon.
de 44 vecinos creo que recuerdo la cara de tres o cuatro aunque todavía son muchos los que siguen viviendo aquí.
y llevo 10 días y todavía no he probado la sidra, pero me he tomado un pote asturiano que estaba de morir.
en mi pc
la foto esta al derecho pero blogger se empeña en cogerla al revés
y me niego a pelearme mas