teclas

su tacto
su repiqueteo
su "poder"...

me atraen las teclas de un teclado .. majo si son teclas serán de teclado no de un árbol bonita, que entonces serian hojas...
weno ya... las teclas de un teclado o de una de aquellas maquinas de escribir infernales que había que comer un bocata antes de decidirse a pulsarlas... agujetas en los dedos?... no es ninguna leyenda urbana... existe o existía...

en casa siempre hubo una maquina de escribir, era gris, con un carro que hacia un ruido inmenso cuando empujabas aquella palanca para volverlo a su sitio y pasar a la linea de abajo.

recuerdo quedarme hipnotizada viendo a mi padre buscar con sus dedos llenos de pintura cada letra para hacer un presupuesto o una factura...como se enganchaban los... los... los... como se llamasen las barras aquellas que tenían al final la letra troquelada.

con once años mi padre decidió que sería mejor pagarme una academia y que aprendiese a escribir a maquina para asi liberarse el de la busqueda extenuante que tenía de cada letra.

y me acuerdo de la conversación con maricarmen mi amigasiemprepresente, diciendome
-seguro que te ponen una division y luego te hacen pasarla a maquina...
claro ella odiaba las matematicas.

y llegó el día
dejé a toda mi pandilla en el parque jugando a las prendas o a la queda o al cascayo... para irme a las ocho de la tarde a mi primera clase de mecanografía.
un libro pequeñito método propio de la academia y unos folios guardados en una de esas carpetas de carton marron... (luego aprenderia que con un folio tenía para toda una semana de clase).

ciento y la madre de chicas.....todo chicas........todas mayores, 18, 19, 25... todas estudiaban secretariado y solo dos canijas,
una chica de 14 años con la que alguna vez hablaba algo y yo...... la enana de 11 años que no entendia ninguna de aquellas conversaciones de novios, jefes, entrevistas de trabajo, maquillajes y mil historias que no me interesaban lo mas minimo.

no habia profesor
el profesor era el mismo que daba taquigrafia en la clase de al lado, el dueño de la academia, entre el y su mujer daban tooooooooodas las clases.
se pasaba por la clase diez minutos, lo justo para explicar el siguiente paso.
el método .... tedioso como pocos porque si ya es tedioso aprender a escribir a maquina, aquello era mas que peor... aunque chorrocientos años después reconozco que era efectivo.

Acabé el curso con la gran velocidad de 150 pulsaciones por minuto y con tal cantidad de errores que a razón de -0'10 cada error daba mi fabulosa nota de 0.00, creo que una vez llegue a sacar 0.30.

pero es que ya entonces mis dedos tenían vida propia y aunque yo quisiese escribir "papa" hacia mucho rato que no le había dado a la j y de repente se colaba por algún lado... sin que yo pudiese hacer nada.

Creo que mi padre se agotaba más viendo como me equivocaba mil veces y tenia que volver a empezar, que haciéndolos el, así que ... le hice muy pocos presupuestos y facturas..."deja que llego tarde ya lo hago yo, lento pero seguro".

luego los trabajos en grupo del colegio o del instituto ... era yo quien los pasaba a maquina... casi nadie los llevaba mecanografiados y yo me sentía mas feliz oyendo el repiqueteo de las teclas.

llegaron las maquinas eléctricas y por fin un poco mas suaves, folios y folios llenos de no se sabe que, porque entonces empecé a coger la costumbre de dejar "hablar a mis dedos"... directo de la neurona a la punta de los dedos sin censura previa solía decir.

eran folios en los que dejaba salir a veces la rabia, otras el dolor y muchas mas mis sueños para luego al arrancarlo del carro releerlo y hacerlo cachitos pequeños pequeños para que nadie pudiese conocer mis pensamientos.

Noches sin poder dormir, mirando al techo y con las manos encima de la ropa con mi "maquina imaginaria" moviendo los dedos o sin casi moverlos..... mecanografía de pensamiento la llamaba yo para mi, porque jamás desvelé mi secreto de aquella "manía".

preparación de oposiciones a las que luego nunca me presenté porque no cogía la velocidad suficiente, las teclas nunca sonaban todo lo rápido que yo deseaba.

pasar trabajos de mis hijas y de sus compañeras, porque "mami hazmelo tu que tardas menos que yo y lo tengo que entregar mañana"

alguno de esos trabajos lo han presentado las dos mayores en años diferentes a profesores diferentes.. recuerdo uno que se lo había hecho directamente yo y el primer curso "me" pusieron un 9 para el segundo "ponerme" un 7... algo falla, el trabajo va perdiendo valor con los años.... (era del lince ibérico)

Hasta que llegó a mi el pc a casa
hace como 12 años? .. si algo así.

recuerdo cuando fuimos a recogerlo, que yo decía "esto debe de tener dos palinos metálicos que se metan en los dos agujerinos de la pared ... a partir de ahí no tengo ni idea de mas"... era mi forma de decir que no tenia ni zorra de para que servía aquello, pero según mi ex-marido había que comprar uno porque iba a ser algo importante.
y
volver a sentir las teclas fue.......... un reencuentro conmigo misma, un mover la neurona para descubrir que más se podía hacer.
y coincidió casi en el tiempo con mi decisión de empezar psicología en la uned (solo me quedan 30 asignaturas, tengo aprobada 1).

Mis apuntes en word del acceso eran maravillosos, mis esquemas dignos de ser enmarcados y mis sueños y mis rabias volvieron a tener un trozo en el que desparramarse, pero como ya no había que dar a la palanquita ni hacer añicos papeles de repente me ví escribiendo horas y horas para después darle al maravilloso supr que se llevaba mis neuras.... a falta de un buen paseo por una playa del cantábrico no está nada mal la tecla supr.

bien
pues las teclas, mis teclas ultimamente me retraen.

de repente y sin saber porque, empiezo a censurarme, hasta cuando mi intención es borrarlo justo después poner el punto final.

desde hace tiempo me niego casi como una niña caprichosa a usar las mayúsculas y los acentos... porque? pues porque mis dedos meñiques están dormidos y me cuesta llegar a la tecla.

mi pulgar derecho tiene un callo casi impercetible porque le doy al espacio siempre mal y siempre con el mismo dedo

y me censuro porque si me dejo llevar cada mail mio seria como siete folios y ni me doy cuenta del tiempo que llevo escribiendo

y me censuro cuando escribo aquí porque pienso que voy a aburrir a las piedras con semejantes entradas o mails porque hace falta tener ganas de leer para llegar hasta el final que a veces son mas largas que el quijote

y me censuro porque me da miedo lo que mis dedos dirían si los dejase libres, porque entre un montón de incongruencias seguro que se me escaparía alguno de esos secretos que ni nosotros mismos queremos decirnos en voz bien bajita.

y me censuro porque "si al hablar no has de agradar te sera mejor callar" que le decía el padre de tambor a tambor... y que he repetido a mis hijas como ochocientos millones de veces, así que es cuestión de aplicárselo.

y doy gracias a las teclas porque con ellas puedo tener dos o tres conversaciones cruzadas con mi hermana que cuando entra al msn como escribe la niña que parece que ha pasado un tornado por el teclado no hay manera de que nos pille nadie... weno en realidad las dos le damos bastante rápido a la tecla, lo suficiente para que suene bonito.

y doy gracias a las teclas porque con ellas he conocido a mucha gente, hice algunos amigos y solté algunas rabias (internet creo que tuvo algo que ver también... si, seguramente si)

todavia a veces, consigo dejar libres mis dedos para que escriban un mail largo o corto, y hasta consigo darle a la tecla de enviar antes que a la de eliminar... siempre sin volver a releer porque entonces la eleccion seria... borrar... no tiene interes.

y una noche mas desvelada pero sin necesidad de recurrir a un teclado imaginario.... dejo que mis dedos busquen las teclas que poco a poco han construido esta entrada laaaaaaaaarga y cansina como yo misma.

y como son las cuatro y media de la mañana va siendo hora de dejar las teclas descansar.



Como siempre

A mitad de curso puedo decir muchas cosas sin miedo a equivocarme:
- Dios me coja confesada (y no soy creyente) a mi y a mis compañeros.
- Dios coja confesados y con algún tranquilizante en el cuerpo a todo aquel que le caiga yo o alguno de mis compañeros como "teleoperadora responsable de su llamada".
- Vayan haciéndome sitio en el psiquiátrico y haciéndome una camisa de fuerza a medida porque a mi me va a dar un aquel.

-Como siempre, cuando lleve un mes cogiendo además este tipo de llamadas nuevas, seremos los reyes del mambo, pero no gracias a la empresa, sino gracias a rompernos los cuernos y buscarnos la vida ... como siempre.
- Como siempre, pedirán más porque no quieren que hablemos como maquinas pero si que nos comportemos como maquinas.
- Como siempre la culpa de todo lo malo será nuestra.
- Como siempre llegaran correos diciendo que somos unos inútiles y no nos merecemos el sueldo que nos pagan.
- Como siempre los sufridores clientes, intentarán "enseñarnos" como hacer nuestro trabajo y dirán que les ha tocado la nueva inútil de toda la compañía, sin caer en que esa teleoperadora esta sometiendo a sus neuronas al gran maratón para conseguir en 5 minutos solucionar lo que sea con pocos recursos y menos formación.
- Como siempre al final del día nos preguntaremos, si somos masocas o que narices nos pasa para seguir esforzándonos en un trabajo mal pagado, con malísima prensa y que solo en raras ocasiones nos da alguna satisfacción.
- Como siempre me sentiré más que feliz cuando por despiste algún cliente acabe la llamada diciéndome que he sido amable y además le he solucionado su problema.

Dios y toda su corte de angeles, arcangeles, santos y martires se alien por favor para que no se me lleven los demonios.......... que se me llevaran.


sin habla
alguien importante en mi vida hoy me soltó esa frasecita.... y me quedé sin habla.

la frase se las trae, así sin más, pero es que encima......... sería necesaria otra goma para borrar esa frase.

Que hacer cuando la goma del lápiz, va a borrar una decisión correcta?

eso me lleva a otra frase.

la hermana ines, hace muchisimos años cuando yo decidí usar la "goma de un lápiz" me felicitó diciéndome " me sentía como si estuviese en una montaña, viéndote tan feliz sentada en medio de unas vías mientras se acercaba el tren... y sin posibilidad de gritarte que te apartases de las vías"

y yo hoy me siento igual.

me siento en una montaña

viendo a una de las personas que más me importan en esta vida, a punto de borrar una buena y dolorosa decisión de hace meses... y sabiendo que lo único que debo hacer es callarme y respetar

respetar es relativamente fácil
callarme es totalmente imposible... eso lo tengo claro....

hay decisiones que habría que escribirlas con rotulador indeleble.
he tardado horas en contestarle
"los lápices tienen goma para borrar errores... no aciertos".



hay días en los que te planteas hacer lo mínimo y de repente te ves metida en el berenjenal de los berenjenales.
y eso me paso a mí hoy.
pretendía hacer na y menos y de repente me vi con el patio hecho una leonera, transplantando fresas y pensamientos.

Tengo como 12 garrafas a medio reconvertir en macetas.
así que la parte de embudo, de momento me sirvió para un transplante provisional porque las pobres fresas estaban a punto de mutar sus raíces a pies para salirse de sus estrechos tetrabriks... luego querré que salga algo decente de ellas..... si es que soy un desastre.

el pimiento de padrón tiene un pimiento... y me da una penita quitárselo... porque que se hace con un pimiento?
un triste pimiento solitario.
un triste para una pimientada no da ... una come poco pero no tan poco.

y luego otra cosa
a ver
los melones no dieron melones pero "vestían" las escaleras.... ahora están de un triste

na
que tengo la excusa perfecta para seguir buscando plantitas.

septiembre

septiembre es un mes de finales y comienzos.
se van acabando:
los días largos,
los horarios un (muy) poco desordenados,
proyectos cumplidos y no cumplidos.

van empezando:
en la tele nos bombardean con miles de fascículos inútiles pero que son como el pistoletazo de salida para el comienzo del nuevo curso.
las ciudades se llenan de ríos de niños con cara asusta algunos e ilusionada otros con sus uniformes o al menos con sus mochilas... que en muchos casos son mas grandes que ellos mismos.
la búsqueda de un camino para seguir a quienes de repente se han visto tirados en el anden (no miro a nadie)

y para mí empieza:
la confianza de que ya no necesito bastones para seguir caminando.
el "olor" de los nuevos libros, aunque solo sea un curso de tres semanas que va a dar un cambio sustancial en mi trabajo... o eso espero.
la mirada limpia porque ya no queda nada que la enturbie.
la renovación de proyectos ahora que voy acabando proyectos añejos.

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