A mitad de curso puedo decir muchas cosas sin miedo a equivocarme:
- Dios me coja confesada (y no soy creyente) a mi y a mis compañeros.
- Dios coja confesados y con algún tranquilizante en el cuerpo a todo aquel que le caiga yo o alguno de mis compañeros como "teleoperadora responsable de su llamada".
- Vayan haciéndome sitio en el psiquiátrico y haciéndome una camisa de fuerza a medida porque a mi me va a dar un aquel.
-Como siempre, cuando lleve un mes cogiendo además este tipo de llamadas nuevas, seremos los reyes del mambo, pero no gracias a la empresa, sino gracias a rompernos los cuernos y buscarnos la vida ... como siempre.
- Como siempre, pedirán más porque no quieren que hablemos como maquinas pero si que nos comportemos como maquinas.
- Como siempre la culpa de todo lo malo será nuestra.
- Como siempre llegaran correos diciendo que somos unos inútiles y no nos merecemos el sueldo que nos pagan.
- Como siempre los sufridores clientes, intentarán "enseñarnos" como hacer nuestro trabajo y dirán que les ha tocado la nueva inútil de toda la compañía, sin caer en que esa teleoperadora esta sometiendo a sus neuronas al gran maratón para conseguir en 5 minutos solucionar lo que sea con pocos recursos y menos formación.
- Como siempre al final del día nos preguntaremos, si somos masocas o que narices nos pasa para seguir esforzándonos en un trabajo mal pagado, con malísima prensa y que solo en raras ocasiones nos da alguna satisfacción.
- Como siempre me sentiré más que feliz cuando por despiste algún cliente acabe la llamada diciéndome que he sido amable y además le he solucionado su problema.
Dios y toda su corte de angeles, arcangeles, santos y martires se alien por favor para que no se me lleven los demonios.......... que se me llevaran.
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