
Gris es el cielo de mi infancia, grandes nubarrones, siempre dispuestos a impregnar el ambiente de ese olor tan especial a tierra mojada,hierba fresca, aire limpio que nos hace respirar profundo hasta casi hacer estallar nuestros pulmones.
Mi playa, muchas veces enfurecida, con olas orgullosas por llegar a la orilla, llevándose mar adentro las penas de quien camina por sus arenas, acercando hasta la orilla susurros de otras gentes de su "otra orilla".
Grito casi enfadado de un mar a veces rebelde, a veces amigo, y casi siempre caprichoso que regala a quien le presta un poquito de atención, paz, reflexiones filosóficas o intranscendentes.
Cierro los ojos y vuelvo a mi playa asturiana, no importa que haya pasado durante el día: decepciones, fracasos, equivoca
ciones....... todo se convierte en paz porque las olas con su furia arrastran todo lo que quiero apartar de mi para mañana volver a mirar al día de frente y llenarlo de alegrías, triunfos y aciertos.
Cada noche, un poco a hurtadillas vuelvo a mi playa asturiana
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María Rosa dijo...
Muy lindas las fotos, me encantan los paisajes, además tienes una manera tan especial de narrar las cosas. Felicitaciones.
María Rosa
22 de septiembre de 2007 a las 3:31