De vuelta a casa y aprovechando que en Madrid, toca cambio de autobús, me dejé unas horas entre uno y otro para pasear y sobre todo cotillear algunas de las tiendas de lanas, telas, manualidades que habia leido en un foro.
Madrid, tiene para mí un sabor agridulce, y siendo esta vez benevola conmigo, hacía un buen día, eso me dijo un amigo madrileño, con el que aproveche para desayunar, un café cargado de saltos de una conversacion a otra, queriendo ganar segundos para contarnos una histerieta mas o ponernos un poco mas al dia de nuestras vidas. La verdad es que yo a la sombra tenia frio.
El paseo-cotilleo por las calles y plazas de detrás de la puerta del sol, me llevaron a descubrir las lanas que no llegan o no se encontrar en valencia, lanas de mil colores, con mil matices a unos precios razonables aunque no baratos.
Telas para hacer mil cosas que nunca haré, porque luego me aburre coser, pero me encanta sentir las diferentes texturas de cada rollo deambulando por las tiendas atiborradas de gente.
Y con mucho esfuerzo conseguí no caer en la tentación de comprarme esa maquinita de tallar cristal que reemplace a mi vieja maquina que se pone en huelga justo cuando me he entusismado tallando, y que cansada de que le abra las tripas en un intento de hacerla girar, algun dia no muy lejano decidira apagar su zumbido para siempre.
Ese paseo solitario hizo que volviesen a mi viejos recuerdos, fantasmas de las cortas temporadas en las que vivi en madrid, fantasmas de ilusiones rotas, amigas caidas en el olvido, promesas nunca cumplidas.........
En mas de una esquina respirando hondo, llenando mis pulmones casi hasta reventar, me obligue a sonreir y rebuscar en ese baul de recuerdos; sacar la sonrisa de Ana con sus pasos todavía torpes y su risa limpia de casi bebe; los chocolates con porras para desayunar; mi eterna negacion para rendirme a las prisas de los madrileños que por ganar 30 segundos se olvidan de mirar los rincones tan especiales que tiene su ciudad.
Unas horas mas de autobús, un abrazo de mis hijas, sus voces atropelladandose para ver quien de las dos contaba esa pelea, esa complicidad o esa historia de los dias que no estuve en casa.
Y sus risas y sus baterias de preguntas...................................... YA ESTOY EN CASA.
Etiquetas: aviles, manualidades, yomisma
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Esther dijo...
Yo de mayor quiero ser como tu.
12 de febrero de 2008 a las 21:20
Anónimo dijo...
me gusta mucho como contas todo, el paisaje, la gente, me gusta leerte!!! (ya te lo dije antes...)
Gracias por compartirlo con nosotras,
Besos
MEY
16 de febrero de 2008 a las 23:48
Anónimo dijo...
Hola.¿Cómo estas?.Qué lindas todas las cosas . Tus vacaciones debieron ser divertidas.Tengo una sorpresa para vos en mi blog .Besotes chau Cami
18 de febrero de 2008 a las 2:45
María Rosa dijo...
Lindos paseos, hermosas fotos, bellos relatos, pero ¿dónde estás que no apareces? ¿te ha tragado la tierra?. Extraño tus charlas y tus correos.
Besos. María Rosa
25 de febrero de 2008 a las 2:06