Más cosas de mis vacaciones.



En esta ocasión, si pude pisar la arena de mi playa. Me recibió sin furia, solo un poco charlatana, con las olas cantando su música de fondo, algo más que un susurro pero sin llegar a gritar, yo diría que nos hablaba en su tono de "voz" sereno, invitando a dos hermanas a contarse confidencias, pero también a reir, correr clavando los tacones en la arena (solo a mi se me ocurre lleva botas de tacón a la playa).

Jugar como niñas a retar a las olas, en esta ocasión ganamos nosotras y ninguna llego a rozarnos






La marea bajando, dejaba ante nosotras una arena virgen, sin pisadas, quedando nuestras huellas visibles solo por un rato.






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El sol de media tarde calentaba lo justo para que la brisa marina fuese agradable.





El cielo azul tranquilo, hacia de marco perfecto para llenarnos de paz y agradecer una vez más a la naturaleza la paleta de colores con la que pintó mi tierra
Y antes de acostarse, el sol dibujaba las sombras de dos hermanas que unidas por el lazo mas fuerte y delicado, caminan juntas sin perder su identidad.
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1 diciendo:

Qué fotos más bonitas, el mar cantábrico es bravo y fuerte, como tu. Lástima que aparezca esa cebollona enfundada en un anorak verde, lo estropea un poco, no.

12 de febrero de 2008 a las 21:19  

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